lunes, 5 de diciembre de 2011

LA TEOCIENCIA

El humanismo marcó un punto de inflexión en la ciencia del existencialismo, al poderse tomar los textos sagrados como obgeto de estudio e investigación, y no como obgeto de adoración y quietud. Grandes nombres surgieron de este movimiento, en un principio literario e idealista, como el español don Miguel de Hunamuno, quien llegó a escribir en un convento francés una obra ensayo, titulada “la agonía del cristianismo”. El propio Salvador Dalí no quedó ausente de participación en esta realidad o juego, cuando pintó su crucificado fallecido, y subiendo a los cielos. Para así identificar que Dios ha muerto, y solamente queda el hombre por el hombre. Ideal que promovió y a su vez fue promovido, por los abances tecnológicos y científicos que el hombre comenzaba a alcanzar. Edificando un siglo XX, que ha pasado a la historia como la fracción de tiempo más rica en desarrollos tanto tecnológicos como científicos. La vida del hombre en el siglo XX cambió radicalmente, como también en el siglo XV y XVI ocurriera con la aparición del renacimiento, saliendo de la Edad media.
            La ciencia y la sabiduría se puede comparar con un gran jardín de florestas. Mientras más flores se hallen plantadas en el jardín, más polen pulula por el aire, y mayor será el nacimiento de nuevas florestas selváticas. Mientras que si en toda la extensión, solamente hay una o dos flores, menor será la floresta del próximo año, si es que la hubiera.
            También con el dinero y la riqueza, la ciencia es comparable, pues el dinero llama al dinero.
            Por tanto, mientras mayor sea la porción de ciencia y sabiduría que el hombre conquiste, mayor será la velocidad y las conquistas que el hombre conseguirá en su existencia. En la edad moderna, el hombre solamente tuvo la memoria de los alquimistas y teólogos, a partir de la cuál, surgió un Isaac Newton. Pero también es verdad, que sin él, los Maxwel o los Einsteins no hubieran jamás existido. Ahora, en el siglo XXI, guardamos una larga lista de sabios, de teorías finalizadas, y de teoremas por acabar. Realizando una proporción, el siglo presente se alza como un tiempo que pasará al record de la historia de la humanidad. A la larga lista, se les están uniendo brillantes mentes, como el afamado científico físico Steffan Hawkins, quien ha finalizado la teoría del Todo, que Einstein dejó inacabada, hallando una explicación al Todo, en la creación del universo, llamada Teoría de cuerdas. La cuál promete cambiar el comprendimiento de toda la existencia de nuestro universo, y de nuestra realidad.
            De una única realidad palpable, confirmada por Isaac Newton, a partir de la cuál emerge la ciencia, hemos pasado al reconocimiento científico de la existencia de otras realidades paralelas en nuestro mismo universo, tanto en espacio como en tiempo al unísono. Llegándose a afirmar por Einstein que existían 7 realidades paralelas. Pero que ahora este dato ha aumentado hasta once realidades paralelas.
            En la edad media, los alquimistas trabajaron siglos y siglos, en un deseo o logro científico, que se presentaba como divino o mágico. La transmutación de los cuerpos o minerales. O sea, la creación de oro, a partir de metales más humildes, como el plomo, cobre o plata.
            Pero también la ciencia de la alquimia buscaba con la transmutación de los minerales, un ideal, el cuál dictaba que todo lo existente en el mundo, había sido creado por la misma mano, demostrándose así la existencia de la divinidad. Conocer tal hecho, era conocer a Dios. Por lo que la transmutación de los minerales conllevaba implicita una ideología científica y teológica. En sus esencias, todo lo existente es igual, solamente cambia el emboltorio, como si lo que vemos fueran los cuerpos, y las esencias, fueran las almas. Así lo explicaba un alquimista. Buscaba el alma universal.
            Y es esto precisamente lo que en nuestros días los científicos han descubierto o vislumbrado. La existencia de la teoría de las cuerdas, y la presencia de la física cuántica, ciencia que estudia eso mismo, que todos los cuerpos físicos guardan una interacción y equidad entre ellos, por pequeños o grandes que sean.
            Y este teorema de la física cuántica, tanto nos invita como nos obliga a replantearnos conceptos que la religión, el existencialismo humano y los mitos, nos han heredado desde los primeros albores de la existencia del hombre, aún en cavernas.
            No deja de ser una broma mezquina del destino, que la religión castigara duramente, incluso con la muerte en la hoguera, a la ciencia, tachándola de herejía y satanismo, y que ahora, finalmente, sea la ciencia quien salve la existencia de la fe y la religión, ahora que balbucea como un moribundo.
            Personalmente me da pena advertir la muerte de un anciano tan milenario, como la religión y el credo. Más de 30.000 años de compañerismo en las dudas existenciales. Pero no puedo defenderla por los alardes destructivos que ha tenido en su historia reciente, desde la edad media hasta nuestros días.
            Obviamente, nuestra existencia en la tierra es mejor, que la que el hombre tuvo en la baja edad media, época oscurecida por las creencias y supercherías del credo y la fe. Por lo que no puedo dejar de pensar, qué sería de nuestra existencia, si a la ciencia le devolvieramos los tres siglos que se les robó. ¿Estaríamos actualmente en un siglo científico XXIV? No lo sabremos. Pero como decía antes, es burlesco que la ciencia ahora, pueda tener las armas y las bases suficientes, para salvar los dogmas de fe, antes ciegos y yertos, ahora vivos y palpitantes. Y en definitiva, no estaban lejos de esta realidad, las palabras que Jesús pronunció respecto a las leyes religiosas, las cuáles afirmaba Él, que no debían de estar escritas en piedra muerta, si no viva en los corazones del hombre.
             O sea, la religión es una cualidad más de la vida del humano, y no una meta alejada e inalcanzable para la vida del hombre. Y tal vez, sea esto mismo, lo que la ciencia nos propone ahora, con sus teoremas de las once realidades paralelas, y de la teoría unificada del Todo. También el pensamiento religioso chino hablaba de esta unificación, el llamado Tao, por el extraño personaje mítico llamado Lao Tze, a quien el filósofo Confuzio lo comparó con un dragón que volaba por encima de las nubes. Y esta comparación es de anotar, pues tal vez nos informe de algo grandiolocuente, que más tarde se observara.
            Y digo bien. Se observará, como todo este trabajo que aquí se inicia. Es una observación de la nueva realidad que el hombre comienza a vislumbrar, por medio de una puerta llamada Sabiduría, y una fiel amiga llamada ciencia y a veces, curiosidad.
            Muchas son las equidades que los antropólogos y filólogos han extraido de la comparación entre el cristianismo y el budismo. Pero hay una realidad que las diferencia de forma estricta, en la práctica. Mientras que el cristianismo te enseña a morir, el budismo reniega de tal fin, y se centra en enseñarte a vivir, para que llegado el momento de la muerte, ésta no exista. Simplemente es un paso más de la existencia del hombre, como el paso de pasar de niño a hombre, y de hombre a anciano.
            Pero por culpa de la historia del hombre, y de los intereses y temores, por ganancias o pérdidas, en los movimientos de las actuaciones, tanto del individuo, como de los colectivos, hemos llegado hasta nuestros días, a una realidad que planta sus bases en un tiempo pasado, el Renacimiento, pero con un hombre que planta sus cimientos en la Edad media. O sea, una contradicción.
            ¿Qué quiero decir con esto?. Que el hombre no puede adentrarse en la verdadera ciencia, que es la sabiduría, si no mantiene vivo el espíritu del renacimiento, que no era otro, que el hambre de conocimientos, sea de las materias que sean, probocando así una realidad nueva para el hombre científico, que ahora se le niega, que es el estudio del Todo. La comparación y compaginación. Debemos volver a las esencias de la ciencia alquímica, y con razones de peso ahora, ya que tenemos no tratados teológicos o filosóficos, que al fin y al cabo, son ideas. Ahora tenemos hechos y cálculos matemáticos científicos, que se presentan como imnegables. Tenemos la teoría de las cuerdas. Con la cuál surge un ideal nuevo para el hombre del siglo XXI. Todo lo existente está unido, por lo que todo forma parte de un único Todo. No podemos seguir caminando por esta senda totalitaria, siendo solamente una mano, una pierna, o una simple célula ciega, de la uña del pie, que no conoce ni el ojo de su cuerpo. Ni una mano conoce lo que la otra hace.
            Debemos de convertirnos en los cerebros de la realidad, no en sus extremidades indistintas.
            ¿Por qué digo esto?.
            Porque la primera idea que se me viene a la mente, a la hora de vislumbrar la nueva realidad que propone la teoría de las cuerdas o del todo, es que hay que negar la capacidad del individuo a construir o realizar las actuaciones de su vida. Ya que éstas están sugetas al Todo, pues es éste un pensamiento implícito que lleva la explicación de dicha teoría.
            Todo lo que materialmente existe en el universo, es una acumulación de átomos, base de la física este comprendimiento. Y todo átomo es la unión en movimiento del neutrón y el protón. Y dicho movimiento está matizado y causado por el movimiento de las cuerdas, el cuál se halla bajo un estricto equilibrio. Por tanto, todo lo que existe en el universo material, está creado según la ley del equilibrio de dichas cuerdas. Ante este teorema, el hombre individual se pregunta, ¿dónde queda entonces mi actuación, a través de la cuál, realizo modificaciones y nuevas creaciones materiales que llegana cambiar tanto mi vida personal, como mi existencia, y en cómputo global, las actuaciones humanas, cambian el mundo que pisamos?. ¿Acaso las cuerdas, son las causantes de los edificios, fábricas, rascacielos, televisores y juguetes que el hombre fabrica para el hombre?.
            Es una cuestión embrutecedora presentar tal pregunta, frente al teorema de la unificación del todo. Pero es también, aunque sea embrutecedor, una obligación de base.
            ¿Cómo podemos explicar tal cuestión, o al no explicarse, finaliza aquí la validez de la teoría del Todo?.
            Pienso que para responder a tal cuestión ineludible y básica, ya que domina la realidad diaria del hombre normal, el de carne y hueso, no del científico teórico, debemos de dirigirnos a un apartado de la ciencia humana no visto por el ojo del juicio, con el mismo valor que la física cuántica. Pero que curiosamente, puede coexistir en perfecta simbiosis ambos, salvándose la existencia uno al otro, como si un solo cuerpo fuera.
            La teoría de las cuerdas habla de la existencia del universo, o sea, de los planetas, estrellas, galaxias y vacíos interminables. Pero nos dice, que esta misma teoría es válida también para las cosas más pequeñas de la existencia. Las células por ejemplo, de nuestro cuerpo. Y es aquí donde salta la ansiada luz del Eureca científico.
            En la teoría de cuerdas hablamos esencialmente de energía, energía que vibra, y que con su vibración promueve el movimiento de los neutrones y protones, los cuáles crean el átomo, y que con sus movimientos magnéticos, se unifican en materias y cuerpos. Y claro, todo cuerpo es cúmulo de energía y partículas, tanto en movimiento como en asociación, degenerándose así la idea del individualismo, pues lo que vemos como algo individual, realmente es algo común y asociativo. El individuo, no es un solo ente, si no millones de células, y millones y millones de neuronas en vibración.
            Por tanto, ¿qué parte del conocimiento del hombre recoge la unión o la dependecia de las acciones del individuo con el universo?. La respuesta es ahora sencilla. La astrología. Si el universo al completo, es un cómputo de energías en movimiento, y sus movimientos son dirigidos por un equilibrio constante, este equilibrio que como si fuera una red gravitatoria, rige el universo, también regirá tanto nuestra mente, que funciona por impulsos eléctricos, a modo de una pequeña red de cuerdas, en nuestro cuerpo, que es un pequeño universo, conectado con la gran red. Así entendemos la unión de nuestros pensamientos con la teoría de cuerdas. Pero... la astrología no lleva más allá. Nos lleva a la predeterminación del destino.
            Puede la teoría del Todo, llegar a explicar la existencia de lo predeterminado en la vida del individuo. Con quién se casará, o qué trabajo tendrá. La ciencia aún no ha llegado a tales metas, pero la astrología esto afirmaba, y lo hacía a partir de un punto, que ahora podemos tal vez, comprender algo mejor.
            La explicación de la astrología puede ser la siguiente: las estrellas son emanadores de energía, la cuál llega a nuestro planeta a través del filtro del sol. Dependiendo de la posición de éstas, nos llegará las energías de unos grupos de estrellas, o de otros. Los nacidos con este tipo de vibraciones, que se repiten una vez al año, a lo largo de su vida, en su cumpleaños, pueden alterar y modular ciertos funcionamientos energéticos de su mente, que repito, funciona como una red de energía. Por tanto, ¿podemos unificar en una única fórmula o expresión, tanto la mente del hombre, como la existencia del universo, y así ponderar estadisticamente las posibles acciones del individuo a lo largo de su vida, para así conocer o predeterminar ciertas actuaciones?.
            La neurociencia, hoy día también trabaja en esta meta dorada, conseguir una fórmula matemática, a través de la cuál, se pueda expresar los movimientos sinápticos de las neuronas de todo el manto o red de nuestro cerebro. Una fórmula matemática, para advertir o calcular nuestra mente, tomada por muchos neurólogos ya , como nuestra alma.
            Como individuo me tengo que realizar una pregunta, que lanzo al aire. Si los abances científicos más punteros y modernos, otorga explicación a credos ancestrales, ¿cómo la religión no toma este báculo, para defender la divinidad de sus personajes?, pues sería lo más lógico de hacer, si piensas que hace dos mil, tres mil y cuatro mil años, incluso, para la indú, hace cinco mil años, había un ser, un hombre, tomado como enviado, dios o divino, que explicaba lo mismo que la ciencia actual comienza a vislumbrar. ¿Cómo un hombre del tres mil antes de Cristo, hablaba de millones de universos, como ahora nos afirma Hawkins, que existe en un gran e ilimitado espacio energético, fuera de nuestro limitado universo. O cómo hace dos mil años, otro hombre nos afirmaba categoricamente, que la existencia divina, el reino de los cielos, era como una red, o el propio Aristóteles hablaba ya de la sinfonía de los planetas, y la teoría de cuerdas, es comparada con una red, o con una sinfonía de numerosas cuerdas distintas, sonando bajo un solo equilibrio o sonido.?
            Para la mente racional, advertir la existencia de un personaje histórico que en el tercer milenio antes de cristo, casi en el malecón de la prehistoria y la historia narrada, haya una persona que hable y enseñe física cuántica, es base suficiente para confirmar su divinidad o presencia milagrosa. ¿Imagina el lector hallar una cabeza nuclear en el cinco mil antes de Cristo?, pues esto es aún mayor. Pues las cabezas nucleares las veremos más adelante.
            Es también impactante la expresión que sócrates guardó para sus alumnos, sobre la creencia suya, de la existencia de los llamados Daimones, o almas de sabios. Sócrates afirmaba que las almas de los sabios quedaban en el cielo, y enseñaban a los hombres a través de sus pensamientos. Y que toda la sabiduría que él enseñaba a sus alumnos, no era inventada por él, sino que él se la escuchaba a su daimón, el cuál no dejaba de hablarle desde pequeño.
            Puede este texto filosófico griego, llevarnos a la impresión del mito o leyenda. Llevarnos al reino fangoso de la ignoracia. Pero guarda en su interior un compendio inimaginable. ¿Alma de sabios?
            Hoy día, los neurocientíficos como el español Joaquín Fuster, comienzan a afirmar que los datos de nuestro conocimiento, aglutinado a lo largo de nuestra vida, o sea, nuestra consciencia o alma, nuestro yo individual, no sea halla guardado en las neuronas cerebrales, como hasta ahora se creía. Si no en un gran manto o red energética, emanada de las conexiones eléctricas de las neuronas. Por lo que cabe aquí una cuestión a aclarar. Si todo mi pensamiento no se halla en el cerebro, si no que por el contrario, se halla en una red energética, afirmamos que lo que entendemos como individuo, como el Yo más personal, es un campo energético individual. Emanado de las neuronas. Pero éstas mueren, y los recuerdos persisten. Por tanto... si mi consciencia es energía, y ésta nos dice la física, que no desaparece, ¿podemos darle un atisbo de veracidad a lo expresado por Sócrates, almas de sabios, compuestos energéticos de conocimientos que pululan por nuestra realidad?
            Pero también este concepto que el neurocientífico español propone, nos invita a transcribirlo en el Nuevo Testamento, al compararlo con otra de las enseñanzas de Jesús sobre el Reino de los Cielos. El cuál no solo era como una gran red, si no que se hallaba en el interior de cada uno. ¿Tal vez en nuestro manto cerebral. En nuestra red energética, que se presenta como una copia minimizada, a la vez del sistema nervioso por todo el cuerpo, de las cuerdas de todo el universo, como si nuestro interior, nuestro cuerpo fuera en sí, una proyección de todo el universo entero?
            Advertir este ideal filosófico, teológico y científico, cambiaría la percepción y la realidad de la vida cotidiana del hombre. Se vovlería a ver ahora, como el centro del universo, recuperando así la grandeza ideológica, que la ciencia en sus albores le quitó.
            Pero llegados a este punto, y este punto es solo una presunción, por tanto, no se puede extraer realidades que nacen de presunciones, pero es bueno hacerlo esta vez. Repito, llegados a este punto, si el cuerpo es una copia del universo entero, las estrellas son nuestras células, y las cuerdas nuestro sistema nervioso y nuestro manto cerebral, y partiendo de la base, que somos un cómputo muy pequeño de energía, como todo lo existente en el universo. Si nosotros tenemos consciencia, ¿cómo no pensar o imaginar, que el universo, como ente del Todo o centro de la gran red de las cuerdas, no tiene también consciencia y pensamiento?.
            ¿Es tal vez, esta consciencia o la presencia de las cuerdas, lo que se le llamó Dios o Padre celestial en antaño?
            Según algunas enseñanzas, puede ser, pero según las religiones, por desgracia, la respuesta es negativa. Y es ahora, donde nos adentramos en el corazón de esta investigación.
            Si hemos descubierto el alma, y el reino de los cielos, ¿Dónde está Dios, en la fórmula del Todo unificado, la supraconsciencia?.
            Tal vez, las enseñanzas teológicas y míticas de antaño, nos ayude nuevamente a contestar las nuevas preguntas de la ciencia que se vislumbra en el siglo que acaba de empezar. ¿Nos dirigimos a una nueva percepción de toda la realidad que nos rodea?, el mero hecho de viajar a otra realidad paralela, a otra dimensión, sería el hecho determinante para afirmar tal tesitura de cambio de realidad o consciencia de lo que nos rodea.
            Desde los días del filósofo Descartes, el hombre ha entendido el mundo como si fuera una unión de hechos concatenados dispares, ausentes de control, separando así la visión del mundo físico o material, con la del mundo etérico o espiritual. Por lo que el individuo tuvo que responder a un severo juicio e interrogatorio existencial. ¿A qué mundo prestar atención, al físico o al etércio, cuál de los dos mundos es el real?.
            A partir de esta cuestión, son miles de pensamientos filosóficos, teológicos y científicos, los que han sido redactados. Llegándose a afirmar, que solamente lo que se puede cuantificar, observar o tocar es físico, y todo lo físico es real. Por lo que se comienza a enarbolar una especie de desapego por todo aquello que no es físico, al tratarse como algo irreal. Ahora, con la física cuántica, volvemos a adentrarnos de lleno en estas tesituras. ¿Son las teorías de la cuántica, salidas de cálculos matemáticos, una fuente irreprochable de confirmación de la realidad?. Tal cuestión comienza a repetirse una y otra vez, por un motivo. Los resultados de las investigaciones cuánticas, otorgan una percepción real del mundo, que hasta ahora, había sido considerado irreal, sujeto solo a la fe. A la creencia ciega que únicamente sostenía el gran vacío temeroso de la muerte.
            Pero... ¿es la creencia religiosa que el hombre ha practicado a lo largo de su historia existencial, y son miles y miles de años, un mero producto del miedo a la muerte?. ¿Es esta únicamente la razón del credo, de los mitos, y de los templos, el miedo a la muerte?.
            Si así fuera, ¿qué decir del valor y el heroísmo?, virtudes que pululan por doquier por toda la  historia, hechos y literatura de la raza humana. Algunos no necesitan presentación, como Alejandro Magno, Julio César, Aquiles, Arjuna o Héctor.
            Estos héroes míticos, los cuáles han enarbolado los valores y las acciones de la humanidad por milenios, guardaban un punto en común, la ausencia del miedo a la muerte, es más, la abrazaban a la vez de disputar al destino el control de su vida. Un ejemplo claro de este hecho, lo podemos leer en el poema épico del Mahabharata, donde uno de los héroes, Bhisma, habiendo sido abatido en la batalla con heridas mortales, escoge el momento de morir, llegando a alargar su agonía por todo un mes. O qué decir del deseo que Alejandro Magno siempre expresó de morir joven, como los héroes de antaño, como un Aquiles. Por tanto, ¿fue el miedo a la muerte, lo que impulsó al hombre a la construcción de catedrales, pirámides y templos?.
            Los comportamientos humanos, a lo largo de la historia, en lo que respecta a la religión, no están sujetos al miedo a la muerte, pues la historia religiosa, por desgracia, está henchida de sangre y sufrimiento, como prueba de todo lo contrario. De presentar un gran valor y desprecio al vacio de la muerte. ¿O qué decir de las cruzadas?. Si la causa del credo religioso del hombre, fuera el miedo a la muerte, ¿por qué embarcarme en una aventura en la que la muerte está dominado la situación?.
            Tal vez, y es lo que a partir de ahora, intentaré demostrar, el pensamiento religioso, que comienza a atisbarse en la mente razonada, a través de la física cuántica, guarde unos secretos aún no advertidos, que van más allá de la duda existencial tras la muerte. 
            Cuando hablamos de religión, es normal que la mente del lector, se dirija de forma intuitiva y por defecto, al pensamiento de la cristiandad, no solo por ser la religión actual, si no por tener una presencia dominante durante más de seis siglos.
            En sus esencias, tasadas éstas por los teoremas de santo Tomás de Aquino, especialmente, no  podemos observar en ningún momento la existencia del miedo a morir, como causa de la creencia. Más bien es todo lo contrario, se basa en dar gracias a la divinidad, por la existencia de todo aquello que nos rodea. Pero sí que es verdad, que la esencia cristiana radica en el eterno teorema de la muerte, por un hecho capital. La resurrección de Cristo. Llegándose a afirmar incluso, que sin este dogma de fe, la creencia cristiana deja de tener valor. Tales afirmaciones son contradictorias a las esencias teológicas que la propia religión presenta a sus fieles. Por tanto, aquí observamos un claro paradigma filosófico para el individuo. Y es este mismo paradigma lo que ahoga al mundo actual, ante las nuevas revelaciones que la ciencia comienza a realizar.
            Por tanto, sabiendo que la cristiandad es una heredad teológica del judaísmo, y éste del abrahamanismo, y ésta de los pensamientos, mitos y culturas mesopotámicas, no debemos de centrar nuestra atención en los cultos actuales, ya que son herencias de otras herencias, si no adentrarnos en los cultos más primitivos, para así saber la causa del brote de lo que hoy día llamamos Religión.
           
           
            Ya que vamos a realizar un viaje por toda la historia ancestral del credo religioso existencial de la humanidad, hasta nuestros días, veo necesario antes de iniciar la senda, reconocer el suelo por el que vamos a pasear.
            La historia del planeta tierra tiene millones de años. Los dinosaurios se extinguieron hace ya cincuenta millones de años. El hombre erguido, procedente del mono, siguiendo la teoría darwinista, comenzó a existir hace dos millones de años. Desde entonces, el hombre ha ido evolucionando hasta alcanzar la situación física y cerebral actual, la cuál fue tomada en el 200.000 a.C. Fue en esta fecha, donde empezó la vida del hombre actual, erguido, sin ya apenas rasgos monos, con una capacidad craneal de 750 c.c., que es la actual. Fue en esta fecha, donde según los arqueólogos, los cuáles confirman esta teoría con los hallazgos conseguidos de cráneos del llamado Sapiens sapiens, comenzó la historia de nuestra presencia en la tierra, con la misma capacidad cerebral y de movimiento, que la actual.
            La misma línea de pensamiento, nos lleva a la afirmación de que el hombre desde sus albores vivió salvaje y con un modo de vida basado en el desplazamiento territorial, eramos nómadas. Subsistíamos con la caza, y nos movíamos en busca de ella. No fue hasta el tercer milenio, cuando el hombre a lo largo de todo el planeta, comienza a vivir sedentariamente, con civilización, cultura, escritura y concepto abstracto de sociedad, entendiendo por esto último, la presencia de leyes, costumbres, ciudadanía, concepto de estado y un largo etc.
            si observamos la vida ciudadana del mesopotámico y del egipcio del tercer milenio, y la comparamos con la vida romana, en las colonias del imperio, tiene poco que distinguir. Roma, como capital del imperio, sí presentaba unas características más desarrolladas que el resto del mundo, pero también en antaño, ciertas ciudades o capitales de imperio, como por ejemplo Tebas, conquistó la grandeza de Roma, y la sobrepasó, a mi modo de enjuiciar.
            Poca fue la diferencia nuevamente entre la edad antigua o clásica, con la baja Edad Media.
            Pero sí en la época del Renacimiento se observó un desarrollo tecnológico más dominante en las formas de vida del hombre. Siendo el siglo XX, el que más velocidad ha impulsado a la tecnología y a la ciencia.
            Haciendo una escala de todo lo aquí referido, solo pensar que el hombre con la misma capacidad craneal actual, el cuál desde el 3.000 a.C., hasta el 2.011 actual, en cinco mil años, ha conquistado el mundo y el cielo entero, ha pasado de la caña como techo, al viaje a la luna, y a la física cuántica, o al genoma, ¿cómo puedo aceptar, que el mismo hombre, que todo esto ha conseguido en 5.000 años solamente, estuvo 195.000 años, sin hacer nada?. Es más, ¿si el hombre procede del mono, en los millones de años que tiene el planeta, desde la extinción del dinosaurio, que hace más de 50 millones de años, hasta ahora ningún animal, ningún tipo de vida ha evolucionado?.

LA ESENCIA DEL SER

En estos albores del siglo veintiuno, no podemos ya negar que nuestra sociedad occidental, responde a claros impulsos procedentes del capitalismo, en contraposición de oriente, que no solo critica las bases del capitalismo, si no que en su contra, basa su propia existencia en lo humano, siendo el capital un mero transgresor o sujeto de la misma supervivencia.
            El choque ideológico es claro, y el hombre actual tiene un necesario compromiso con esta disyuntiva, pues no solo atenta al imaginario sujeto llamado mundo, como representación de la misma entidad unitaria de la sociedad humana, o no animal. Si no que clava su daga en lo intrínseco del individuo, y de la sociedad que a cada uno nos rodea.
            Hubo un tiempo pasado, que el hombre se consideraba un ser independiente, a la vez de conjunto con una entidad divida. Muchos siglos pasó el hombre que pisa esta tierra, con este pensamiento religioso. “Yo soy un creador por el creador”. Mas, en la actualidad, el individuo ha abandonado en su vida cotidiana y diaria, este pensar. Cierto es que podemos advertir multitud de colectivos que mantienen esta ideología en su credo, pero es una ideología de credo, no de forma de vida, tan exhaustiva como los ancestros humanos llegaron a tratarla. Un claro hecho de este aspecto, es el numeroso abandono y deterioro de los centenares de monasterios edificados en la edad media, y que hoy no son más que monumentos de tiempos pasados, vacíos de uso originario. Apuesto, como hecho personal, que muchas iglesias quedarán cerradas, no por falta de fieles creyentes a su ideología, si no por falta de sacerdotes, sea el credo que sea.
            Este cambio de doctrina e ideología está sostenido por un hecho único, el hombre del siglo xxi, ya no es un ser indipendiente con él mismo, y un conjunto con su dios. Si no es un moralista de su propia independencia, a la vez de un fiel servidor, un fiel sacerdote de su sociedad y cultura. No existe, ni existió nunca, un pensamiento humano, una vida humana, sin que se viera investida, modificada, creada, o sostenida en pos a una cultura, que era la que rodeó al individuo desde su nacimiento. Ya Freud se encargó en psicología de advertir este hecho en las mentes del hombre.
            Posteriormente, la ciencia del siglo XX ha ofrecido unos cambios radicales en la autonomía ideológica y en el comportamiento de las costumbres de sociedades completas, y con ellas, de sus individuos. La implantación de nuevas ciencias y tecnologías, han afectado también a las ideologías de las sociedades y de los individuos, siempre estas dos, hermanadas como una, como antes el hombre se veía hermanado con su creador como uno. Nadie en la actualidad, que viva en occidente, podrá negar la existencia de operaciones en cambio de sexo, o de cirujía estética que modifican claramente el cuerpo del individuo, engendrando un pensamiento colectivo, que siglos atrás era un dogma herético. El cuerpo no es el ser, ni el ser es la imagen que vemos. Un hombre cambia su sexo, para ser mujer, pero seguiría siendo la misma persona que antes era. Esto parte uno de los cánones clásicos de la identidad humana, ¿quién soy , y qué soy?. Obviamente, no mi cuerpo. Aunque sea mío, y conviva con él. Pero no es más que un vehículo para mi ser verdadero. Para mi identidad primigenia.
            Llegados a este punto, el hombre del siglo XXI se ha de pensar el realizar un replanteamiento global de su vida, y con vida, me refiero a lo que atenta tanto a su interior, a su individualidad, como a todo aquello que le rodea, sea ciencia, tecnología, sociedad, cultura o familia. La sociedad que nos rodea en Europa, y es un hecho que también se implanta esta característica en la sociedad americana, es una convulsión, no una unión, de dos pautas ideológicas enfrentadas. El materialismo y el romanticismo. Uno alimenta el estómago, la producción y el desarrollo, y el otro la propia vida. Este equilibrio sería el ideal por excelencia de toda sociedad humana. Pues el hombre no es humano sin humanidad, y ésta no existe sin lo moral, el arte, la música y todo aquello que es contrario a la producción. Mientras que se sucumbe a una segunda realidad, el hombre no existiría sin alimentarse, ni tener la carestía de vida suficiente, que le permita una cierta protección, y a través de ella, una libertad, al menos leve, que otorgue descanso.
            El problema que subyace en esta situación agridulce o controvertida, es su propio inicio, ambas nacen, emergen de una convulsión. Por ello, ambas son independientes, agenas a la existencia contraria, y por ello, adversas entre ellas, movidas por el deseo de expansión que todo ser vivo alberga en su interior, como sustento de subsistencia. La falta de ambición, o de expansión en este hecho, es un aspecto de decadencia, y ésta de muerte súbita.
            Mas, también hay que decir, que el exceso de expansión y de ambición, genera los mismos fines que su ausencia, pues quiebra la parte contraria, que su existencia no conoce. O sea, esta convulsión no es más que un engendro de una enfermedad que a atenazado al hombre, y esta enfermedad es la ineptitud y la ceguera.
            La ineptitud y la ceguera son las causantes de hacer que el individuo, la sociedad, y la exigencia de la supervivencia, se muevan de forma unilateral en sus dos exigencias enfrentadas y necesarias como intrínsecas a la existencia. La moral y la materia. Un hombre ante el hambre, puede matar, de igual forma, que un rico ante la avaricia, o tal vez, la necesidad de responder al impulso social del sujeto ilusorio e inexistente, llamado “tren de vida”, creado por el individuo mismo, y alimentado por la sociedad que le rodea, le lleva también al mismo fin. Pero de forma dispar, aunque si lo analizamos, sea el mismo fin.
            Por ejemplo:

            La ley occidental, de cualquier país europeo o americano, dicta que asesinato es cualquier acto que un individuo realice, de forma calculada, consciente y voluntaria, que finalice con un hecho común en todas las sociedades occidentales, y claro como la biología exige. La falta de palpitaciones en el corazón, que lleva una ausencia de riego sanguíneo y con ella, una ausencia de oxigeno en el cerebro, que acontece a la muerte del individuo.
            Este hecho lo aceptamos sin atisbo de duda, toda sociedad occidental. Pero también hay que reconocer que esta aceptación no es algo surgido del capitalismo, ni emanado de la expansión por la supervivencia, esencia por otro lado, del materialismo y del capitalismo. Si no que por el contrario, emerge de lo humano, de la cultura, del credo, y de la ideología social y familiar. Desde pequeños se nos dicta una serie de pautas que debemos severamente de acatar. Como no robar, no adulterar, no matar..., y estas pautas no vienen de un análisis procesado, social y voluntario, si no de la cultura ancestral que nos rodea. En este caso, de los diez mandamientos o leyes del Sinaí, que según el monoteísmo, fue entregados a Moisés por Dios mismo. Hallándose aquí una pauta indispensable, como eje de su implantación inicial, es una ley dictada por dios. Este pensamiento era válido, cuando el individuo se advertía como libre, y como sujeto a su propio dios o creador. Ahora, esta pauta a cambiado. Pero se mantiene el mismo fin y espíritu. No matar, no robar, no adulterar... pero es cantada por la sociedad, y aceptada por ella, bajo el peso de la ley, la cuál condena físicamente, y el propio peso moral de nuestra “consciencia”, la cuál está creada por nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestras opiniones, y claro esta, nuestra cultura, sociedad y familia.  Los tres grandes programadores del individuo.
            Pero repito, son pautas todas estas, procedentes de la ineptitud, de actuar según compromiso adquirido, y no según causa por la que se adquirió este compromiso. Olvidar este último punto, es la fuente de la ceguera y de la ineptitud.
            Llegados a este punto, desde la perspectiva del asesinato, no debemos ahora de mantenernos aún en los días de Moisés, ni en los credos ulteriores de las religiones, de donde procedía la ley de Moisés, ya que habría que aclarar aquí, que la misma procedía de un texto egipcio, en adoración al dios Ptah, y es que, ya el hombre no se advierte como un ser conectado con su creador, si no con su sociedad. Y ésta esgrime sus leyes y dictámenes, o mandamientos, con el mismo peso degollador que el dios. Pero hay que preguntarse, ahora, de dónde procede la ley de la sociedad, y la consciencia de ésta.
            Se podría afirmar, que Asesinato es aquel acto que quita la vida a otro ser humano. De forma resumida, se podría aceptar esta situación, y abogo porque así sea, de forma resumida, o sea, clara, constante y sin contradicción. Asesinato es la ausencia de vida. Mas, entonces hay que preguntarse, ¿qué es la vida?.
            Desde la visión ancestral, donde el individuo era libre y conjunto con su creador, vida sería todo aquello que atentara contra la acción de su creador. O sea, que el corazón deje de palpitar, pues este pálpito es el regalo de su creador. Sin él, el individuo no existiría. Dios es el creador de Vida, y la vida se entiende como pálpitos cardiovasculares en el siglo XXI. Pero ahora, el indivuduo que compone la sociedad, no tiene la consciencia de su ser, de su existencialismo, enmarcada en la comunión o conjunción con su creador, si no con su sociedad. E incluso, este ámbito es tan graboso, que el acto que esterioriza la conexión interior del individuo con su creador, como por ejemplo un ritual, sea misa, celebración, bautismo o cacería, ya no se sostiene bajo la verdad del propio ritual, si no bajo el dictamen de las obligaciones que el individuo tiene con su cultura y su sociedad.
            Por tanto, hoy día, la Vida ya no solo podemos advertirla como una presencia del sistema circulatorio. Si no como algo más extenso, pues ya el individuo y la sociedad, no se advierten a sigo mismos, como correlación del acto creador de su dios, si no como correlación de los actos de su sociedad y cultura.
            De esta forma, vida en la consciencia del siglo XXI, no es referente a mi  sistema cardiovascular, si no a todo lo que acontece a mis actos, y a mis deseos. O sea, a lo humano. Y volvemos al principio. La lucha entre lo romántico y el capitalismo, lo humano y lo material.
            Cada potencia, lo humano y lo material, es para un uso, no para un credo unitario, pues pueden que procedan de lo más íntimo del individuo, de la educación familiar de su niñez, padre y madre, materia y humanismo.
            Advirtiendo el mundo, desde esta nueva panorámica, donde lo establecido queda por establecer, pues no responde a las necesidades de los tiempos, tendríamos que afirmar que nada es constante ni eterno, todo cambia, siendo esta una de las leyes primarias de la física. Ciencia que estudia la esencia de la “verdadera vida”.
            Ver nuestra vida, nuestra sociedad, nuestro mundo, desde esta perspectiva, desde la cuál, todo lo establecido está sujeto a algo por establecer, permite al individuo ser más libre, y en esta libertad, advertir las dos pautas básicas, o sus dos fuentes, su padre y su madre. Su moral y su supervivencia.
            El gran problema que surge en ello, como decíamos antes, en la excesiva expansión de cualquiera de las pautas bipolares, es cuando una de ellas se inmiscuye o conquista en el lugar de la otra. O sea, cuando lo humano ha de producir capitalismo, y cuando el capitalismo ha de producir humanidad o pone precio a ésta. Por ejemplo, el seguro de vida, ¿qué precio económico tiene la vida de un hombre, se puede medir así la vida?, o en su contra, ¿se puede aceptar que un ritual religioso, o un pensamiento humano, tenga precio o beneficio económico?.
            La diferenciación y a su vez, la problemática unión de estas dos pautas, es algo reconocido desde la antigüedad. En el Nuevo Testamento, atribuido a Jesús, se puede leer palabras tales, como “lo que es del Cesar, al  Cesar debéis dárselo”, o “quien sirve a Dios, no puede servir al dinero”.
            El hombre, el individuo y con él, la sociedad, no puede servir a dos dioses a la vez, ni tratar como tales, osea, como dioses, a estas pautas, pues son pautas para el humano, no el humano para estas potencias. Algo similar, ya el hebreo Filón de Alejandría, uno de los grandes sabios y maestros del semitismo helenístico, “Dios es como una potencia, siempre crea vida, en el momento que deje de hacerlo, dejará de ser Dios, como el hilo enfría o el calor calienta.” En el momento que sus acciones no se cumplen, pierden su razón de existencia. El calor deja de ser calor, cuando no calienta. A esto habría que añadir, el humano deja de ser humano, cuando pierde su humanidad, como afirmaría don Miguel de Hunamuno.
            Este simple ejercicio visual y comparativo, del frio, el calor, Dios y el humano, nos invita a ver lo trascendental de todo este aspecto. 
            Cuando un sujeto pierde su existencia en el momento de dejar de realizar algo, es porque es una potencia, ya que las potencias son productoras. Dios crea vida, y el frío enfría. Entonces,... ¿qué es el humano, cuando se deshumaniza?. Esto es lo que advertimos en occidente, donde en la cultura, el capitalismo productivo ha robado metros a la humanidad del ser.
            Pero a su vez, el humano es un hombre o una mujer, y necesita comer. Ante la ausencia de producción, la pobreza se asienta en la siembra, y roba el alimento. Por tanto, ¿en qué se convierte un hombre que muere de hambre?.
            Advertimos aquí, que cuando vemos el mundo, tal cuál se situa en la actualidad, no es un mundo de esencias, de verdades, si no de potencias. El zapatero, el carnicero, el cura, el padre, la madre, la tía... ¿Acaso..., cuando una madre pierde a su hijo, porque la muerte se lo roba, deja de ser madre? Si se lo preguntáramos a ella, la respuesta sería negativa. Ella sigue siendo y sintiendo lo mismo. Pero por falta de materia, de sustento, no puede liberar su humanidad. Por tanto, es aquí, en lo trágido, donde advertimos una esencia humana, el ser ha de ser hombre o mujer, primero, para así liberar su humanidad. Por tanto, en esencia, lo humano y hombre o mujer, lo carnal, son potencias, no esencias. Hay ahora que preguntarse, ¿qué somos?.
            Estimo, que nuestra esencia se halla en un único punto, en la capacidad de la lógica. Un biólogo afirmaría que es una de las más notables diferencias que el hombre tiene con el resto de los seres vivos que existen a nuestro alrededor. Por otra parte, un teólogo podría afirmar de forma más estricta, que la lógica es el logos interior del ser, y según su credo, apoyado en el texto bíblico del evangelio de san Juan, 1.1, el Logos era dios, y el Logos se encarnó en Jesús. Pero en estas dos visiones, advertiríamos dos pautas que no nos vale. En la del biólogo se puede afirmar que la presencia psíquica de la lógica en la raza humana no es causa notoria para las diferencias existentes entre hombre y aninal, aunque tal vez si para un sociólogo. Y nuevamente, el prisma teológico, volvería a no ser suficiente para la sociedad actual del siglo xxI, al ser propiamente teológica. O sea, nadie en occidente piensa que su ser es una prolongación de su creador, como advierte este pasaje, atestiguando directamente que el Logos es Dios mismo, y éste se encarna en Jesús posteriormente,   y digo yo, como se podría encarnar en otro hombre cualquiera, que descubra esta esencia. La de la lógica, como vehículo a la verdad. Pero todos estos estamentos son narcisistas, en un cierto sentido, para la sociedad actual. Por biológico y teológico. Lo biológico puede llegar al monismo racial, negros y blancos, y ya esto ocurrió en el pasado, y el teológico a un cierto nacionalismo religioso, que siempre presente estuvo. Ambas pautas, como vemos, ausentes de lógica.
            La lógica vista desde el punto de vista psicológico, o de capacidad  cerebral, donde nuestra mente advierte un tercer sujeto, antes no visto, en pos a la comparativa de dos o más sujetos, tenidos en cuenta desde el principio, no solo crea, si no que otorga una identidad personal del individuo. Y esta entidad personal, es a la que llamamos Ser. Pero como vemos, es algo creado por la lógica, y por la comparativa. ¿Qué quiere decir esto?.
            Los filósofos griegos, como Sócrates, advirtieron este hecho cuatro siglos antes de nuestra era, y lo trataron extensamente. Sócrates llamó Mayéutica a algo parecido a esto. A un ejercicio de comparaciones. Pero lo importante de su teoría no es la similitud del ejercicio de la lógica, con la mayéutica, si no el punto final que el filósofo otorgaba a su praxis. El Hijo del hombre. Él, Sócrates, afirmaba que con este hecho sapiensal, el individuo creaba a un nuevo ser. El hombre tenía así la opción de crear a un Hijo de él mismo, de la misma forma que la mujer podía tener un hijo carnal, creado en ella misma.
            Esta visión es esclarecedora para mi intención sobre la lógica, como esencia del ser, ya que es aquí donde vemos dos pautas.
            La primera, que el ser individual y en esencia, es una creación cerebral, no existía en el momento de nacer el cuerpo del hombre, si no que nace después.
            La segunda, que es una creación tal vez ilusoria y teórica. Pero como vimos al principio de nuestro trabajo, en lo referente a los estados y las sociedades políticas, lo material y lo romántico son adversarios que sucumben ante un mismo punto, y nacen de una misma fuente. La materia otorga la libertad al espíritu, de forma bien usada. Pero de forma mal usada, la materia esclaviza y asesina al espíritu, como un esceso de espíritu, mata al cuerpo, y con la muerte física, mata al espíritu.  
             Esta porción del pensamiento, la lógica, es la que nos invita a advertir el mundo desde una perspectiva personal, donde todas las potencias posibles, que se puedan dar lugar en nuestra vida, aquellas cosas que existen por crear algo, hielo, fuego, Dios...  como individuo y como sociedad, rural y cultural, se dan cita bajo un solo cuerpo. Es el sumatorio del Todo, la acumulación de todas las potencias posibles que la existencia en este planeta, en esta sociedad, en esta cultura, es este tipo de nación y política, y en esta familia, diluidas de una forma personal, bajo una lógica personal. Que es la capacitada para no solo erguirse como un ser independiente, personal, autónomo y existente, importante esto último, si no también para concebir una visión global, de todas las multitudes posibles de potencias, discernirlas, proyectarlas en el camino de cada uno, según su beneficio, y de esta forma, crear un tercer sujeto, como de la misma forma, todas estas potencias crearon un tercer sujeto, en tiempo pasado, llamado lógica o ser.
            O sea, como dijo Pitágoras, un cateto superior, si le sumamos un cateto inferior, y lo elevamos al cuadrado, tendremos la longitud del tercer cateto, que es la hipotenusa, el creador por los dos, para su unión. Teorema de Pitágoras.
            Pero por otro lado, la prolongación de este tercer cateto, la hipotenusa, puede que bien dirigida, transforme su esencia, como dicta la ley natural, que es otra potencia, pero no del uso diario, como el fuego, si no más común al planeta, o a la vida, más elevada como dirían ellos, los filósofos griegos clásicos, en la que el hijo o hija, se convierte en padre o madre. ¿Esto qué quiere decir?. 
            Que si tomamos las potencias existentes en nuestra vida, y las unimos todas, crearemos un gran ser interior, con la capacidad de todas las potencias unidas en un solo punto, y si las advertimos como potencias, las usaremos en nuestro beneficio, que es un beneficio moral, no económico. Discerniendo en pensamiento, en este acto, que la unión de materia y humanismo, padre y madre, tienen un gran fin, de forma conjunta, y para que esta forma conjunta exista, se ha de realizar la unión de forma lógica, o como diría Einstein, de forma natural y reducida, que es la esencia más elegante de la existencia. Donde entrarían las necesidades de todo un ser, tanto las mayoritarias, como las minoritarias. Las materiales como las espirituales, humanas, románticas... un ser hay que reconocer, como vimos antes, es algo complejo, por ser en sí, la acumulación compleja de muchas potencias posibles, dadas en su existencia. Pero cuando este ser está creado, y se convierte en padre o madre, modula su esencia, puede realizar hechos más elevados. Porque las potencias a tomar, son más elevadas.
            Mas antes de prolongar este pensamiento sobre la lógica humana, como esencia del ser, se ha presentado aquí como un punto común y casi unitario, para todos los seres humanos del planeta, como si obedeciera al monismo de la filosofía clásica, y del liberalismo europeista. Lejos está de esto mi intención. Más bien, al contrario. Estimo que la lógica es la esencia pura del ser humano, que engendra su acto de humanidad, porque responde a las pautas de una esencia pura, y estas pautas no son más que las de otorgar respuestas a todas las preguntas posibles, que emanan de su línea creadora. Por muchos muñecos de chocolate que hagamos, y dispares entre ellos que sean, cuando estemos ante el chocolate, advertiremos la equidad de todos ellos, y es esto lo que ocurre con la lógica.
            Ante la visión del monismo y del liberalismo, la lógica responde con sus bases unitarias y liberales. Y también, como no, con la esencia y elevación del multiculturalismo y de la globalización. De toda acción humana en definitiva. Pues aquí no se habla de una única lógica concreta, creada y edificada, si no que por el contrario, se habla de la lógica individual, de la capacidad de creación sugetiva del individuo, a través de ella. Es el vehículo que alcanza la humanidad, no el punto final y concreto de ella. Por cuanto te permite la aceptación y asimilación de todas las posibles potencias dispares existentes en la vida de este planeta, sea biológica, genetista, cultural, racial, religiosa... la lógica es el vehículo usado para la confluctuación de todas las pautas. Advertir este principio, es advertir el inicio del todo, que nada es virginal, si no que por el contrario, todo es un engendro de engendros. Unos hijos de hijos, y más hijos. Nadie nació padre, y todo fue engendrado, como unión de otros engendrados. Por tanto, por qué no engendrar, por qué no va a poder engendrar aquel que fue engendrado?, es solo esencia de su propia natualeza. Y la lógica es la capacidad de engendrar, el lecho íntimo del pensamiento humano, de su unión del ser propio, con toda su existencia. Y este producto final, no es inamobible, una nueva pauta, mueve su base final, pero siempre a través de la lógica, que es el buen comprendimiento proporcional de la unión del todo. 
            Es la hora de la edad adulta, hasta ahora todo este compendio, era útil para la niñez y juventud, para cuando somos hijos, hipotenusas. Pero cuando nos convertimos en padre, cuando la e hipotenusa es un ángulo más, de los dos catetos que crearan un tercero nuevo, la perspectiva vuelve a cambiar.
            Con este símil familiar, no me dirijo a la familia, como ente social, pues seguiríamos en la primera parte, como vivir en familia, seamos hijo o padre, o sea, dentro de la misma realidad y regla. Hay que viajar más allá, hacer que la familia sea el cateto inicial atrasado, y que el nuevo ser, que era antes el hijo, se convierta en padre de una nueva realidad, un nuevo triángulo pitagórico. Hacer un nuevo hijo, no es hacer un nuevo estatus, es volver al pasado, para vivirlo desde la observación, y no desde la práctica que otorga el papel de hijo. Debemos de seguir siendo prácticos, con nuestra propia realidad de hipotenusa o hijo. Y es aquí, donde entra la lógica, y la mayéutica socrática. Yo y mi existencia. La perfecta unión de estas dos pautas, otorga un hijo, que es un mundo nuevo. Y es aquí, en esta esencia o extracto social e individual, donde se sostiene toda sociedad humana. Cuando el ser formado, alza su rostro sobre el mundo, y lo toma como una novia, como una esposa, no como una ley. He aquí el salto.
            Cuando nos presentamos al ser amado, advertimos en él, y deseamos que él advierta en nosotros, nuestro verdadero ser. Y hablo del ser amado en mayúscula, no del gustativo carnal, que es otra cosa. En este momento de expansión del ser, es donde vemos todas las potencias pasadas, en nuestra existencia, que se funden como una sola, formando la personalidad del individuo o ser. Pues bien, ¿y si mirásemos así al mundo, como un ser amado?
            Esto ya se dijo en tiempos pasados, no es nuevo. “Amaros unos a los otros, como yo os he amado”. Jesús ya realizó esta aseveración, la cuál como vemos, tiene poco de religioso, y mucho de humano, aunque claro, se supone que lo religioso trasciende de lo humano. Pero el mismo, también habló de lo no humano, de la materia, del pan que el hombre come, pero que no es suficiente alimento para éste, para su vida. Pero sí que es necesario. Hablamos de lo mismo. Y uso el ejemplo de Jesús, no por cristiandad, que sería mi sociedad y cultura, o sea, mi programación, si no como causa ajena a ésta, precisamente, como ente individual, como Jesús, no como cristo o Hijo de Dios. Pues dirigiéndonos a las esencias más intrínsecas del ser, podremos discernir las potencias, y hacer trabajar la lógica, fuente creadora y alimentadora constante de nuestro ser. Y esque, no puedo desaprobechar la oportunidad, para volver a tomar palabras del mismo, al afirmar que la ley ha de cambiar, estar escrita en los corazones de los hombres, y no en piedra muerta, como también el hombre cambia, de cuando es un niño, a cuando es un adulto o anciano. Pero en esencia, se sigue siendo uno mismo, aquel que organiza sus potencias, desde su lógica.
            Pero es verdad, lo que él afirma. Las leyes son potencias que rigen al hombre. Cuando éste se halla en su niñez, la ley es padre y madre de su ser.  Pero cuando el hijo se convierte en adulto, y advierte que puede hacer lo que sus padre ya hicieron, los ve como iguales, como potencias, no como verdades inamobibles. Así es el hombre ante la sociedad, la realidad y la existencia que le rige. La ley por ejemplo, es algo creador por el hombre, y su juicio ha de ser humano, social, estatutario, legal, político, y sobre todo, lógico. O sea, la ley está para regir el problema del hombre, del humano, no al humano, no para su esclavitud. Y si éste cambia, debido a sus circunstancias o potencias que modulan su ser, éstas han de cambiar. 
            De tal forma, el hombre al advertir la unidad del todo, de lo material y lo romántico, del padre y la madre, pues cuando ambos se toman por esposos, se funden en uno mismo, comparten una misma existencia, son uno mismo, aunque para los ojos del hijo, sean dos, también fuera de la familia, fuera del estatus primario, inbuhidos en el estrado social, vemos que la ley, lo material y lo romántico, son una sola potencia fusionada, nacen de donde mismo, y sucumben por el mismo veneno, la ausencia de equilibrio, que es en sí, su propio monismo plural.
            Esto lo vemos también en la vida. Derechas o izquierdas, trabajo para vivir, o vivo para trabajar, son las preguntas existenciales que el hombre hoy día se hace, mientras sucumbe a una depravada lucha de titanes, donde el ser es el campo de batalla. Romanticismo o capitalismo. Y hemos olvidado, en esta lucha, que eran potencias básicas de nuestro ser, no dioses inamobibles. Hemos vuelto a copiar el triángulo pitagórico de nuestros padres, en lugar de crear un segundo triángulo a nuestra forma. Más elevado, nuevo, sin pasar el lápiz por la misma línea, que es lo fácil y cómodo.
            La niñez, es para el ser familiar, que sucumbe al dictamen del hogar, pero el adulto ha de sucumbir al dictamen de la sociedad, y de su mundo, no de su nuevo hogar. Salimos de una caja, para entrar en otra igual, no en otra mayor. Ya los griegos, con sus polis, advirtieron esta necesidad social, e hicieron un acto claro y conciliador, todos los ancianos debían dedicarse a la política como obligación. Para así obligar al niño que es hijo de la sociedad, cuando ya se es hombre, y no niño, a crear un nuevo triángulo más amplio. Igual que vemos ahora, que nuestros padres, son unos iguales a nosotros, y no superiores ni inamobibles, ahora también, por la misma regla, debemos de advertir esta segundo crecimiento, la ley es igual a mí.
            Es este crecimiento moral, el que el ser ha de tomar ahora. Debemos de advertir que nuestra realidad está compuesta por infinitud de potencias movibles, que nos han de servir, para nuestra vida humana, para nuestra humanidad. Y estas potencias, repartidas en los dos grandes grupos bipolares, materia y romanticismo, siempre se han presentado ante nosotros, como dioses, como entes que te gobierna, y te crean por tanto. Y es hora ya de que estas potencias, sean esto, potencias que producen, y hechos que nos sirven, no dioses que nos gobiernan. Por lo que debemos de advertir al mundo como una amada o amado, como un igual, y que el ser interno nuestro, es parte de él, somos un igual. ¿Qué quiere decir esto?.
            En la prehistoria, la pareja era un hecho carnal,y en parte dominador social. En la edad media, se convirtió en un contrato patrimonial, que hasta hoy día existe, gracias a la filosofía de las leyes romanas. O sea, vivimos en una mezcla, aún en el siglo XXI, de la prehistoria, lo carnal, y del año 80 a.C., de lo patrimonial romano. Ahora el mundo se mueve hacia una globalización, donde exige al individuo advertir su realidad de forma más extensa, nuestra lógica, nuestro ser, ha de engullir un mayor número de potencias, que anteriormente ni reconocía.
            En esta globalización, al tratarse de un ejercicio mayor, con unas potencias mayores, que las tratadas por el ser anteriormente, que eran potencias individuales, no colectivas, el amado, no la nación vecina, debemos ahora de tomarnos más seriamente las pautas globales de nuestra existencia. Igual que la vida romántica exige de la pareja un trato moral y elegante, para alimentar la moralidad del ser, a la vez de una buena vida, de economía sostenible, para alimentar al hombre y la mujer carnal, que evite la muerte física. También debemos ahora de advertir, con la misma importancia de necesidad, las potencias románticas y materiales de los mundos a fusionar. Occidente y oriente han de ser una única pareja, con un único hijo. Para tal extremo, debemos de conocernos, alimentarnos de nuestras potencias mutuas, y enriquecernos de las dispares. Estar preparados, no para un hijo del hombre, como diría Sócrates, o para una nueva hipotenusa, como diría Pitágoras, sino para ser abuelos y nietos. Un nuevo triángulo.
            Las diferencias de los monoteísmos, y sus paridades, la historia que formó a los pueblos, y sus identificaciones globales con los otros, las pautas filosóficas de nuestras vidas y leyes, frente a las de otras naciones, son un hecho obligado de nuestro tiempo. No podemos cerrar los ojos ante esta realidad, igual que no se cerró los ojos ante la necesidad de engalanar a la pareja, y no verla como un hecho carnal prehistórico, ahora no podemos ver a las naciones como un productor material, ( por ejemplo las colonias inglesas, francesas y españolas, tanto en África como en sudamérica), ni como un ente unitario, (China, Corea, Arabia, América, Italia), sino como un ente más global, ausente de territorio y localización. De forma más moderna, como diría Bono, calles sin nombre.
            Por esto, es bueno, necesario y obligatorio, no solo abrir el campo de nuestra visión, para advertir la colectividad global, si no encerrarnos en lo más íntimo de nuestro ser, para discernir de dónde proceden las potencias que nos forman, y formarnos a nosotros mismos. Ser nietos de nuestros padres, no hijos y nuevos padres.
            La presencia del multiculturalismo segrega la visión anterior, de nuestro tiempo histórico, y crea un nuevo ser, una nueva existencia, la cuál debe de ser regida por la lógica, que es la esencia del ser, no por la ley, y con esto me refiero a la ley de derecha o de izquierda, de lo romántico y de lo material. Sería caer nuevamente en padre y madre. El multiculturalismo exige un ejercicio antes no hecho, pero nuevamente, sí dictado. Poner enemistad entre el hijo y el padre, entre la madre y la hija. O sea, igualdad, conflicto moral, familiar y hogareño, para así discernir tanto lo exterior y extraño a nuestro ser, como lo más interior como nuestro padre o madre. Nuestro seno familiar. Mi enemigo es aquel que está fuera, y mi ser, es aquel que cohabita con migo. Enemigo y padre, es la esencia pura de la lógica, del ser más íntimo, pues advierte al mundo como uno solo, como un igual. Y es esta necesidad temporal, es esta nueva realidad que nos envuelve, la que nos exige tales esfuerzos, y nos invita a la vez, a crearnos nuevamente, como un ser nuevo, pero ya no a voluntad de dioses y leyes, mitos y costumbres, si no a nuestra propia voluntad. A la voluntad de la acumulación global de todas las potencias, fusionadas de forma lógica y no convulsa.
            Para ello, es bueno discernir primero, que nuestras leyes están basadas en nuestra cultura, y nuestra cultura en nuestro credo, y éste es cristiano para occidente. Al contrario, ocurre para oriente. Por tanto, discernir las diferencias religiosas, entre cristiandad, islamismo y semitismo, es no un paso, si no solo una primera obligación esencial, es solo el pan del hombre. Después éste pedirá otra cosa, tal vez la palabra.

                                           

jueves, 3 de noviembre de 2011

EEUU E ISRAEL AHORA CON IRÁN


Militares israelíes llevan a cabo un simulacro
 de ataque en momentos de mayor tensión.  
Imagen: EFE

Hace unos días, surgió la noticia de la negativa presentada por Israel, junto con el apoyo americano, (tanto EEUU como Canadá), de Italia e Inglaterra, sobre su negativa de reconocer a Palestina como estado independiente, hecho que sí había realizado la UNESCO, con la votación de todos sus países constituyentes, y que esta votación se volverá a realizar con los mismos votantes, en 11-11-11 ahora en la ONU. Este fue el paso final, el de la ONU, para que en el año 1948 Israel fuera reconocida como Estado independiente. Tres años después que la segunda guerra mundial finalizara.
Días después a esta reunión en la UNESCO, y parece que todo se mueve muy rápido, y arde como pólvora en sus reacciones. Israel emite un comunicado pseudo-secreto, a través de su prensa, que piensa atacar Irán, por causa de su política de fábricas nucleares. A este punto de forma rápida y tajante, sus mismos aliados, EEUU e Inglaterra han apoyado la decisión de atacar Irán.
De forma oficial esta vez, Irán ha respondido de los supuestas intenciones de ataque, con acentos más que belicosos. En su respuesta no se halla un estado atemorizado, si no más bien lo contrario. Deseoso de probar su nuevo potencial. Pero lo que se le ha sumado a la respuesta de Irán, y es por ello mi uso del calificativo de pólvora, para describir sus reacciones, afirma Irán que también atacaría  Israel e EEUU si realizan la misma incursión a través de la OTAN a Siria, como la realizada en Libia, para deponer a Gadafi. Pues entiende que Siria es un fuerte aliado de Irán y de su causa.
Os dejo aquí, un artículo publicado en el periódico "el mundo.es" al respescto, pero mi opinión es que no hace falta ser catedrático de historia, ni especializado en la historia política de la 2ª guerra mundial,  para advertir que se están realizando unos movimientos más que similares, que tuvieron una consecuencia desastrosa en el siglo pasado. También hay claros tintes de las causas que promovieron la 1ª guerra mundial.
Si ha esto le sumamos, la utilización numerológica que ellos afrontan, para disponer la reunión de la ONU el 11-11-11, o para alzar su voz contra Irán de forma bélica, hecho que podrían haberlo hecho hace más de un año, cuando Irán presentó su idea de fábricas nucleares, ahora, a finales del 2011. ¿Apunta todo esto a la fatídica 3ª guerra mundial que Nostradamus expuso en sus visiones apocalípticas, y que se generaría en tierra santa?. Da miedo pensar de esta forma. Pero como si de un juego se tratase, las piezas del puzle o del tablero comienzan a encajar.





TENSIÓN | Por su programa nuclear

Irán advierte a EEUU e Israel de que si le atacan habrá daños 'apocalípticos'

El líder Ajmadineyad durante una visita a la planta de Natanz, en 2008.| Ap El líder Ajmadineyad durante una visita a la planta de Natanz, en 2008.| Ap
Teherán ha advertido a EEUU e Israel de las graves consecuencias que para ellos tendría un eventual ataque contra instalaciones nucleares en Irán y aseguró que las fuerzas iraníes están preparadas para causarles grandes daños. Habrá consecuencias de dimensiones "apocalípticas", dice el Gobierno en un mensaje publicado por la televisión estatal en su página web, según dpa.
En declaraciones que publican diversos medios locales, el jefe de la Junta de Estado Mayor, general Hasan Firuzabadi, descartó, de todos modos, un posible ataque estadounidense o israelí contra Irán, y recalcó que "EEUU y el régimen sionista saben que, si lo hacen, sufrirán unas pérdidas enormes".
Las Fuerzas Armadas iraníes están "listas para castigar a cualquiera que haga un movimiento en falso", subrayó Firuzabadi, en respuesta a las informaciones difundidas por medios internacionales de que tanto Israel como EEUU estudian un posible ataque contra Irán.
Por otro lado, para el alto mando militar, un ataque de los países occidentales contra el régimen sirio de Bashar Asad, el principal aliado árabe de Irán, del tipo del realizado en Libia para derrocar al coronel Muamar Gadafi, "pondría fin a la existencia de EEUU y el régimen sionista (Israel)" .
En caso de un ataque militar de la OTAN a Siria, "todos los musulmanes del mundo se levantarían contra ellos y no quedaría nada de EEUU ni de la entidad sionista", opino Firuzabadi, para quien, en cualquier caso, los países occidentales sólo hablan de planes sobre el uso de la fuerza para "debilitar la posición del Gobierno sirio, pero no serían capaces de aplicarlos".
En la misma línea, el subjefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán para la Logística y Investigación Industrial, general Mohammad Hejazi, dijo a la agencia local Fars que "las fuerzas iraníes son más potentes que en el pasado y los extranjeros son conscientes de que cualquier aventura o acción ilegal recibiría una respuesta aplastante".
"La República Islámica puede defenderse bien a sí misma y sus intereses nacionales, por lo que las amenazas de la arrogancia mundial (EEUU) no son creíbles ni tienen valor para nosotros", agregó Jejazi, en referencia a los supuestos planes bélicos.
También recordó manifestaciones de diversos mandos militares iraníes hechas en los últimos meses, que señalaban que las fuerzas de Irán, y en especial el Cuerpo de Guardianes de la Revolución, tienen capacidad para alcanzar todos los buques y bases militares de EEUU en la zona del golfo Pérsico y el territorio de Israel.
En uno de sus comentarios, la agencia local Mehr apunta la tesis de que las amenazas de ataque contra Irán de estadounidenses e israelíes, más que el preludio de una acción militar pueden ser un modo de presionar a otros países y organizaciones para reforzar las sanciones internacionales contra Irán.
Por su parte, la agencia Fars en su servicio en inglés afirma que las Fuerzas Navales iraníes están "muy motivadas y bien equipadas y financiadas", además de que tienen "el control efectivo del estrecho de Ormuz", la boca del golfo Pérsico y por donde pasa el 40% del petróleo que suministra energía al mundo.
PressTV, en su página web, publica un artículo que titula: 'Un ataque militar israelí a Irán sería un suicidio', en el que recalca que Irán ha desarrollado "con éxito" 50 tipos de misiles con distinto alcance y funciones, entre ellos algunos con un alcance de hasta 2.000 kilómetros, que llegarían a territorio israelí.
Irán esta sometido a sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU y también de EEUU y la Unión Europea por su programa nuclear, que parte de la comunidad internacional, con Washington a la cabeza, sospecha que tiene objetivos militares, algo que Teherán niega tajantemente y asegura que está destinado exclusivamente a fines civiles

lunes, 31 de octubre de 2011

11-11-11

Queda lejana la fecha del 14 de mayo de 1948, tres años después que finalizara la última guerra mundial. Pero vuelve a ser presente y noticia de actualidad.
En aquel día, la ONU otorgó unos territorios a los judíos, en suelo palestino, haciendo que muchas familias palestinas tuvieran que abandonar sus hogares, para dejar la franja a los judíos que venían de todo el mundo.
Fue un día dramático para unos, y gloriosos para otros, pues siglos después, el mundo reconocía a Israel como un Estado independiente.
Hoy, día que se celebra la noche de Halloween, y se consagra el recuerdo de los fallecidos, 1 de noviembre, tenemos una extraña noticia. En la UNESCO se ha realizado una votación para reconocer a Palestina como Estado independiente, hecho que hasta ahora tampoco se había reconocido. En esta primera votación, Canadá, Israel, Estados Unidos y Alemania han votado contra este reconocimiento, apoyados con el voto en blanco de Gran Bretaña. La fiel aliada americana.
Por su contra, los países latinos, a la vez de Francia, han dado su voto a favor, haciendo que la votación saliera positiva para los intereses palestinos. De todo esto, ya ha surgido un serio problema, por ahora económico. Pero como verán es más serio de lo que se pueda aparentar.
Estados Unidos elimina su ayuda económica a la Unesco, a la vez que también Israel la elimina.
¿Podría ser un pataleo poco democrático de Obama?. Tal idea surge a primera vista. Pero cuando uno profundiza más en la noticia, advierte que el voto de Estados unidos contra el reconocimiento de Palestina, como estado, a la vez de eliminar la ayuda monetaria a la Unesco viene recogida por ley parlamentaria.
Hay una ley, que obliga al presidente americano de turno a no ayudar ni tener relaciones con cualquier institución que sea propicia para la creación del estado palestino. Obviamente esta ley no tiene fuente americana, si no israelíta. Es una ley con claro tinte Sionista. Por lo que se da a entender, que el peso que Israel tiene en el gobierno de Estados Unidos, y no solo en el de Obama, sino en todos los existentes hasta nuestro día, es más que notorio.
Pero la noticia no acaba aquí.
La ONU guardaba una sonante sorpresa.
El próximo 11-11-2011, todos los países que se han reunido ayer, 31-10-2011 en la Unesco, se volverán a reunir en la ONU, para realizar la misma votación. Todo apunta que los datos de la misma, sean idénticos.
Mucho se ha hablado de esta fecha, incluso con película americana de Holliwood con estreno este día, y con igual título. Pero lo que nadie esperaba es que la realidad se pusiera en el mismo escalón que la ficción.
Esperemos que no ocurra nada. Pero... el reconocimiento de Palestina como estado, es un derecho de este pueblo, a mi opinión humilde, pero también el derecho a la vida del resto del mundo, es un derecho insalvable. Y viendo las primeras posturas surgidas de la reunión de la Unesco, no creo que la votación que se realizará el 11-11-11 en la ONU, tenga ya poca importancia, siendo el resultado que sea. Pues si es en favor de Palestina, los estados alineados con los intereses israelitas no se quedarán quietos, pues ya en la Unesco no lo han hecho. En su contra, si la votación sale en favor de Israel, y contra Palestina, después de habersele otorgado este dulce caramelo previo, la votación de la UNESCO, tampoco será mascota de tranquila compañía. Y aún menos, con los movimientos liberadores y movilizadores que el mundo árabe está viviendo desde primavera.
Desde las torres gemelas, mucho se ha hablado de la importancia del 11 en la cultura árabe, y mayor ha sido su presencia en las noticias de interés mundial, y de atentados. Ahora nos hallamos ante una fecha numerológica más que esperada, si considerábamos como importante lo escrito hasta ahora, con el 11, 11-11-11. Y para esta fecha, la actualidad nos trae reunión en la ONU, en favor de Palestina. ¡Sorpresa!.
Solo espero que la realidad no pase del diálogo y la concordia, aunque la historia de estos dos pueblos, nunca ha sido escrita por estos guiones.

domingo, 30 de octubre de 2011

LA INDIGNACIÓN DEL 15-O


Parto este escrito, con la severa y feaciente obligación que marca la filosofía del presente blog. EXO-DIARIO. O sea, una visión exotérica de la noticia diaria. Y digo bien, exo-térica, no esotérica, pues la causa común de estos artículos es la introspección de las esencias más naturales e intrínsicas de la realidad. Pero no puedo obviar tampoco las claras advertencias humanas del presente.
Hablar hoy del movimiento de los "Indignados", es un fotograma ejemplar de la realidad mundial. Es un reflejo de la situación del hombre y el mundo. Pues a veces, y no se sabe porqué causa, miles de hechos independientes y trascendentales se suceden, para finalmente terminar en un punto en común, que los aglutina y los representa. Como si se tratase de la cabeza de un gran dragón, como diría Hobbes.
Y es esta fecha, la del 15-O, y no la del 15-M, que fue su primer nacimiento nacional español, la que identifica a la gran criatura, ya que fue la representación de estos ideales, no en su forma autónoma e individual, en España, o en ciertas ciudades de España, si no en el mundo entero. Esta correlación de acontecimientos que finalizan en un único punto, que unifica a todos los restantes, solamente acontece en la historia del hombre muy de vez en cuando. Y aunque sea siempre un misterio, en este caso el misterio queda rasgado y olvidado por la pura realidad. El mundo entero sufre el mismo daño, el mismo mal. Por cuanto la queja del individuo se alza como alarido del mundo, del hombre.
Mas pensar que es algo nuevo, que el 15-M es un movimiento "guay" o "que cae bien", o sea, un hecho bautizado por expresiones modernas que crean una base de ideal tal, que otorga un fruto de novedad. Pues bien, es falso. No es una novedad, ni el movimiento, ni las causas del mismo. Es más bien, una prolongación de la existencia más elemental del ser humano.
La Revolución Francesa, la Segunda Guerra mundial, la revolución republicana de Cronwell, Napoleón, la independencia de Norte-américa con su carta de libertades, o el propio alzamiento de Anibal el cartaginés contra Roma, o la propia república romana, son ejemplos claros del fruto final de este 15-M.
Y aunque la historia antigua halla siempre terminado en guerras, nunca la guerra, que para nuestra desgracia, es lo narrado por la historia, fue ni la causa ni el final de la verdadera realidad existente. Más bien lo contrario, lo que todo el mundo quiso evitar.
Pues la realidad de todas estas circunstancias fue siempre la misma, El reparto de riquezas. El mundo da más riquezas, y siempre las ha dado, de lo que el hombre halla sido capaz de conocer. Y voy más lejos, el trabajo individual del hombre da una riqueza para el mundo tan incalculable como granos de arena pueda ver en todo el planeta.


La mentira, la esclavitud, la indiferencia, el comportamiento obtuso y la ignorancia, son las armas de aquellos que han gobernado al hombre, apropiándose de las grandes riquezas de la vida, mientras que al mundo sólo recibía unas migajas del Todo. Y digo bien, del Todo, pues la vida no es solo el alimento, el pan, el dinero. También está como un hombre descalzo dijo, el alimento del alma. Y este al hombre nunca se le entregó. Y cuando de este alimento se quejó, se le otorgó el sabor de la envidia y el de la ostentación de la avaricia. La ambición.
Dirá el lector cuál es la causa que une nuestros días actuales, el movimiento 15-M y el 15-O con los tiempos pasados señalados. Pues bien, es facil. El dominio de la entidad llamada "Comercio". Como antes se indicó, el dominio de las riquezas del mundo. No podemos seguir digiriendo, aunque no pensando, pues ya por desgracia no pensamos, que el comercio es algo moderno. Algo que como mucho, puede venir de los tiempos colombinos. Es un error. Es prehistórico. Más bien, de los tiempos fenicios, y es también una temeridad tal afirmación, pues nunca los fenicios inventaron nada.
Un ejemplo de lo que estoy hablando. El kilo de azúcar, un alimento esencial para la subsistencia del hombre, cifrado por las leyes como alimento de primera necesidad, al igual que los productos lácteos, por lo que es cifrado al 4% de IVA, es buena fotografía de la realidad de este mundo. ¿Por qué?. Los números hablan solos.
Cualquiera de nosotros puede comprar azúcar en un supermercado o centro comercial, en una tienda, es fácil de adquirir. Y siempre está con un precio muy equilibrado entre las competencias. Entre 0.90 y un 1€ el kilo.
De esta cantidad, el estado toma cuatro céntimos de euro, por cada kilo, el 4%, que es de donde salen los servicios públicos y la gestión del país. Si el producto fuera agrabado por un 8%, que es el IVA siguiente, estaría recibiéndose el doble de riqueza para el Estado, y su precio cambiaría de entre 0.94 y 1.04. Un 4% más, que debido a la riqueza global, la cuál está en negativo según su crecimiento anual, sería una gran pérdida.
Esto es lo que las noticias nos informan. Esta es la parte de la verdad que conocemos. Y como se puede ver, es una migaja. ¿La verdad tiene un valor de 4%?; ¿De verdad tenemos que creernos que la crisis y el mal del mundo se arregla con estas economías?. Falacia.
LA OTRA VERDAD:


El kilo de azúcar en el mercado de importación, se halla a 0.338 euros/kg. Cantidad mínima a comprar, 12.500 toneladas de kilos. O sea, doce millones quinientos mil kilos. ¿Hay alguien capaz de comprar esta magna cantidad?. Aseguro que el supermercado de la esquina, la tienda del barrio, o la cooperativa de consumo no puede. Es más, tal obligación mínima de compra, es mensual, en contrato de un año, o sea, multiplica esta cantidad por doce veces más, y avalada por un banco. Impensable.
Y es aquí donde entran los bancos con los llamados "Commodoty", o sea, una inversión en compra de materia prima. Como es obvio, tal compra se realiza con fondos de inversión de inversores. Y estos inversores son: A- Grandes empresas distribuidoras; B- Bancos con plazos fijos del 3%-año, o con los dineros de nuestras cuentas corrientes. Es aquí donde está la gran riqueza del mundo, la cuál está distribuida y repartida por el que reparte. Por los inversores, que son los dueños de la banca, de las multinacionales... No de los bancos solo.
Este producto señalado, no tiene manipulación ni fabricación. El azúcar, como todo el mundo sabe, es natural. Su coste es la suma de la inversión en el suelo de la plantación, las horas de trabajo realizadas hasta su cosecha, y los costes químicos necesarios para su buen crecimiento. En otras palabras, costes agrarios. Y la suma con beneficios es 0.338 kg.
Imaginad cuál es la realidad de los productos manufacturados, los cuáles no otorgan esta claridad de costes en el mercado, pues es un producto terminado que nada tiene que ver con los productos naturales o con los iniciados. Por ejemplo, un refresco, un mueble, una amburguesa, una salsa, una construcción... Aquí los costes al no hallarse tan claros, es donde más obtención de beneficios existe. El precio de la Coca-Cola de 2ltrs, puede estar en 1.29 o 1.35€/botella. El coste puede ser menos de un céntimo. El minuto de llamada de móvil, cobrado a 0.15cts por media, es menos de medio céntimo, y el coste del dueño del satélite que permite recibir y emitir la llamada, es 0.
Así podríamos llegar hasta el final  de una larga lista que repasara todos los productos básicos que el hombre actual utiliza. Pero el más cruel es el precio de la vivienda. Y este precio existe por una causa. El mercado, que es cierta, y por otra más importante, que anula al mercado. La pasividad del hombre.
No se puede pagar el precio de 40 años de trabajo, por algo que ha costado 1 año de trabajo, como máximo. (Una construcción se puede hacer en un mes de obra, pensad que en un año o dos, edifican un bloque entero, donde hay más de 30 pisos. Sale a una media de un mes de trabajo por piso).
Y culpo al individuo por no ser capaz de buscar una salida real y veraz al problema que subyuga. "Si no puedo pagar el precio que me piden, la edifico yo". Debe el hombre volver al ideal natural, al ideal del ser. De autoabastecerse a él mismo, y olvidar esta vida de rebaño, donde siempre se pide al pastor lo necesario, incluso la propia protección del lobo. ¿Cuándo el hombre se convirtió en cordero, y dejó de ser hombre?.

viernes, 21 de octubre de 2011

hotel bildergerg

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