lunes, 11 de febrero de 2013

EL PAPA SE JUBILA




      

La noticia dada de forma oficial por el Vaticano, hoy once de febrero del año 2013, a las doce de la mañana, aproximadamente, se ha expandido por todos los noticiarios, de forma rápida y abrupta, hasta convertirse en el centro de atención de todas las tertulias y opiniones periodísticas.
Desde la muerte de Juan Pablo II, la profecía de san Malaquías, y la llegada del último Papa, está presente en todas las mentes esotéricas y curiosas de la cristiandad. Según la profecía, tras el papado de Benedicto XVI, llega el último pontífice, y tras él, el papado dejará de existir.

No escribo este artículo, para divagar sobre este aspecto profético y futurible, si acontecerá o no. Pues no podemos saberlo a ciencia cierta. Mas, con este acontecimiento se ha dado a conocer un segundo aspecto sobre la decisión del Papa Benedicto XVI, Joseph Alisius Ratzinger.
Deja de ser Papa, por decisión propia, pero no abandona el cargo de obispo de Roma. Títulos que desde el primer Papa, siempre fueron conjuntos.
En los tiempos pre cristianos, existió un enfrentamiento político, que llegó a mover muchas veces, a tropas y ejércitos, entre las distintas iglesias cristianas que surgieron tras la crucifixión de Jesús, por todo el oriente mediterráneo. Iglesias como la de Antioquía o la propia de Jerusalén, encabezada por Santiago el Justo, hermano de Jesús, y tras él, fallecido como mártir, al ser apedreado, por descendientes de la familia de Jesús. Son ejemplos claros, que alzaron sus quejas contra la nueva y recién constituida iglesia de Roma, tras el apoyo del emperador Constantino.
La magnificencia de Roma, en aquellos días, aún persistía, y el Cesar de Roma, aún era emperador de medio mundo, y las Constantinoplas y las colonias romanas, generaban grandes riquezas. Esto ofrecía una situación política sin igual, en favor al obispo de Roma. El cuál se alzó en poder político, económico y militar, para presentarse como capital de la cristiandad. Era una manera más, que Roma tuvo para alzar su poder imperial. Ya no solo en lo económico y regional. Si no también en lo filosófico y religioso. Desde entonces, y obviando a veces, y destruyendo en otras, la iglesia de Roma fue la única que sobrevivió a los días precristianos, siendo aquí, cuando surge el cargo del pontífice. El Papa, como obispo de Roma.
En resumen. Roma era la capital del imperio romano. Por consiguiente, el obispo de Roma, era el principal de todos los obispados cristianos, surgiendo así el cargo de Papa.
Sabiendo esto. Podemos pensar, que exceptuando el apóstol san Pedro, considerado primer Papa de la iglesia católica, al traer la cristiandad a Roma, y fallecer crucificado en el monte del Vaticano. Todos los Papas, reconocidos políticamente, bajo este nombre y cargo, en vida, han sido obispos de Roma.
Por consiguiente, y volviendo a la profecía de san Malaquías. Pensar que en ella, el siguiente Papa a Benedicto XVI, es el último, y que la profecía acompaña a este papado con una pequeña leyenda. Pedro el Romano, dice la profecía sobre él.
Veo que no solo, la profecía comienza a tomar forma. Pues el siguiente papa, será por vez primera en la cristiandad, Papa, sin ser Obispo de Roma. Como lo fue san Pedro. Pero sin ser de Jerusalén. Netamente de Roma. Por cuanto, la corta leyenda profética que preside la profecía del nuevo pontificado. Creo que comienza a cumplirse. Sería un Pedro Romano.
Pero claro está. Es una realidad, el cumplimiento profético, no casual. Si no, ateniéndonos a la decisión voluntaria del aún papa actual, de dimitir de su cargo. Se me antoja decir, que es un cumplimiento profético provocado. Y es esto, lo que me hace pensar.
¿Qué podrán estar escondiéndonos los grandes mandatarios, como para dar este tipo de señales, a través de las cuáles, la sociedad comencemos a pensar bien en el final de la iglesia papal, o bien en el final del mundo conocido?. Y no hablo de devastaciones planetarias. Pero sí, del seguimiento de algún plan político mundial para la manipulación. Y obviamente, no con decir esto, defiendo la institución católica, que su historia está henchida de manipulaciones y atropellos.

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